Suena mal, ¿verdad? Estamos todos muy preocupados con la restricción de los derechos digitales (DRM) a la que no le vemos sentido, pero ¿sabíais que existen otras restricciones igualmente absurdas en el mundo analógico? Hoy he estado leyendo lo que le ha ocurrido a un amante de la fotografía en el Parque Nacional del Timanfaya. Resumo del Real Decreto [PDF, 50 Kilobytes] que estipula la restricción (y que nos refiere Gorka, el afectado):
Quedan prohibidas las actividades profesionales de fotografía, cinematografía, televisión, vídeo,
etc.
El problema de esta restricción es que en él no se define qué es la “actividad profesional”. Según nos cuenta Gorka, el guarda que controla el tema, juzga en función del tamaño de la cámara, con lo que la prohibición deja de afectar al uso comercial para afectar al presunto uso comercial.
Así a bote pronto hay dos cosas que me hierven la sangre:
- Presunción de culpabilidad. Si el guarda considera que tu equipo es muy bueno, da igual que seas un patán haciendo fotos o que la foto la hagas de tu colega en el Parque. Él presupone que vas a hacer uso comercial y te prohíbe usar la cámara.
- Si el Parque Nacional es un entorno protegido por el Estado, que se subvenciona mediante los impuestos de todos los españoles, esa restricción me parece deleznable. Estamos en el mismo caso de los Museos, que se subvencionan con fondos públicos y que te prohíben hacer fotos. El motivo de la prohibición no es otro que tener la exclusividad de la venta de fotos del Parque o Museo. Restringir el derecho de los demás al uso comercial que me reservo yo.
Repito que esto podría ser lícito en el caso de un local privado, como en el Museo Thyssen-Bornemisza, por ejemplo. La colección de Carmen Cervera es suya, y el museo no es de titularidad pública, así que puede poner ese tipo de normas para financiar la apertura del Museo. En el caso de un Museo Nacional, me parece peor… ¡¿Pero en un espacio natural?! ¿Cómo va a tener nadie los derechos sobre cómo modela el paisaje?
¿Y tú que opinas?

